El YO del organismo

A lo largo del blog aparece en muchas ocasiones una separación (pedagógica) entre organismo (“lo biológico”) e individuo (el YO, “lo psicológico”). Es evidente que se trata de una separación intencionada cuyo objetivo es ayudar a comprender el funcionamiento del organismo en un contexto especial: la presencia de “síntomas en ausencia de enfermedad”.
Los padecientes sanos se sienten enfermos pero el médico no encuentra enfermedad.
– Su organismo está sano
– YO me siento fatal. No puedo con mi alma
A la hora de orientar responsabilidades las sospechas pueden volverse hacia el organismo o hacia el paciente:
– Tiene que haber algo. Ustedes sabrán. YO no soy médico. Esto no puede ser normal
– Todas las pruebas son normales. Puede que sean SUS nervios
Para el paciente falla su organismo, su soporte físico, y, probablemente también, ese médico . Para el doctor, la máquina está razonablemente sana y lo que falla es el conductor, el usuario… el USTED.
El conflicto entre YOs-USTEDes está servido:
– YO creo que se equivoca
– YO creo que quien se equivoca es USTED
En mi opinión los dos YOs están en lo cierto y equivocados a la vez.
La razón de ser de la red neuronal es la de promover el movimiento en una dirección acertada. El organismo evalúa anticipadamente la realidad, predice el entorno tratando de minimizar la incertidumbre y cuando aparece algo relevante (apetitivo o aversivo) proyecta su evaluación hacia el individuo a la vez que prepara los programas motores que ejecutarán lo solicitado… si el individuo se aviene a ello.
La relevancia surge de la integración de lo posible y lo probable. Cuando conducimos es posible que nos matemos pero no es probable que suceda lo temido. En un balcón es posible que nos precipitemos al vacío pero no es probable.
Es posible que suceda algo terrible en el interior de la cabeza pero no es probable. El organismo ronronea continuamente posibilidades y probabilidades. Cada lugar y momento, cada acción, cada proyecto del individuo activa el registro específico de lo posible-probable para ese contexto.
El espacio-tiempo puede ser durmiendo en la cama por la noche un día cualquiera…
– No soy YO la que me produzco el dolor. Hay veces que me despierto ya con el dolor. Cuando estoy durmiendo no estoy pensando en nada…
– Eso es que no descansa bien. Los músculos no se relajan debidamente y, al estar contraidos toda la noche, producen dolor.
– Será algo así. YO que sé. El caso es que me duele… pero ¿por qué no se relajan los músculos si yo no tengo problemas? No estoy estresada…
– Siempre estamos estresados. Le voy a recetar unos relajantes musculares…
El cerebro es una red probabilística: posible…probable…posible…probable… Si la ecuación posible + probable supera el umbral del temor del organismo de ese momento y lugar, se enciende la emoción-motivación somática y aunque el YO esté dormido, o, precisamente por eso, se le despierta con el recado perceptivo correspondiente:
– Otra vez el dolor… Estos relajantes no me hacen nada…no son mis músculos…tiene que haber algo… no soy YO.
El YO estaba tan ricamente dormido por decisión compartida suya y de su cerebro (que dió las órdenes oportunas para que se produjera la desactivación de la función consciente) y el cerebro, movido por su cálculo de posibilidades-probabilidades, activó la función YO para que el individuo diera relevancia a sucesos posibles-probables en la cabeza y se moviera, hiciera algo, volviera a la consulta.
El YO es una función de organismo. El YO busca alimentos, los prepara, los mastica, los traga y elimina lo que el organismo desprecia. Una vez dentro, los alimentos deben ser procesados, analizados, pensados, discriminados… El YO anda por ahí a lo suyo. Acaba de tomarse una estupenda cerveza fría en la barra. El cerebro aplica su código de posibilidad-probabilidad y se activa la función lucha-huída (“el Fi-Flí”) para abandonar el escenario. Se deriva la sangre de aparato digestivo y piel hacia los músculos de las extremidades, se acelara la frecuencia cardíaca, la respiración se hace más profunda, se activa la producción de sudor…se proyecta a YO la percepción de huida…
– ¿Qué te pasa? Estás pálido…
– No me encuentro bien…No me habrá sentado bien la cerveza… Me voy al baño…
…
(En urgencias)
– Está todo bien. Se ha desmayado. Habrá sido un “corte de digestión”. Puede que fuera la cerveza fría…
Comentarios (4)
Los comentarios están cerrados.