Desenfermar

Una ex-paciente mía con una historia realmente dramática de dolor (migraña, fibromialgia, dolor crónico complejo de pies…) utilizó el término de desenfermar para definir el proceso que le ha llevado a encontrarse libre de dolores: “saqué de mí la imagen de enferma que llevaba dentro…”.
Me han contado estos días la historia de una paciente con fibromialgia que se ha librado del dolor tras someterse a una intervención quirúrgica en Suiza. Al parecer está encantada y considera que es la mejor inversión económica (entre pitos y flautas 4.000-5.000 euros) que ha hecho en su vida.
En el primer caso la única actuación “terapéutica” fué pedagógica: señalar falsas creencias y conductas inadecuadas sobre dolor a la vez que se retiraban progresivamente los fármacos. En el segundo, no se sabe bien en qué consistió la intervención. Sólo sé que se procedió a hacer una incisión en una pierna y extraer algún tipo de tejido. He intentado obtener información en Google sobre cirugía y fibromialgia y no he encontrado mas que reclamos publicitarios.
Según la OMS (1946) la salud es un estado de “completo bienestar físico, mental y social… en armonía con el medio ambiente (propuesta de añadido de 1992)”.
Tanto mi expaciente como la intervenida quirúrgicamente en Suiza dirían que se sienten sanas y felices.
En nuestro caso procedimos a extraer falsas creencias de su cerebro sin manipular ningún tejido ni añadir (más bien lo contrario) ninguna molécula desde el exterior. Sustituimos la convicción de organismo enfermo por la de “organismo sano gestionado por un cerebro equivocado”. En Suiza extrajeron no se sabe qué tejidos de una pierna y el dolor desapareció. Es decir: se reforzó la idea de organismo enfermo necesitado de una acción terapéutica, una corrección quirúrgica que extrae el mal como si se tratara de un absceso, un cuerpo extraño o un tumor.
No sé si en este caso quirúrgico se puede utilizar el término de “desenfermar”. Es seguro que el cerebro tras la vuelta a casa de Suiza tiene mucho trabajo para recomponer todas las expectativas y creencias desde la nueva situación pero todas ellas van a reforzar la idea de una enfermedad previa y una incompetencia de todos los profesionales que no sean el prodigioso cirujano suizo.
El drama del dolor hace que comprendamos todos los intentos de recuperar el bienestar y que para los pacientes valga todo con tal de que “funcione” pero creo que en esta cuestión no da todo lo mismo ( es mi opinión).
Las mejorías espectaculares siempre plantean la sospecha del efecto placebo, cualquiera que sea la terapia utilizada. Si el procedimiento aplicado es caro, sabemos que aumenta la eficacia placebo y si es quirúrgico también. En los niños, el efecto placebo en el dolor es notable: iguala a los “calmantes” (al menos en la migraña). La inocencia y candidez infantil parecen convenientes.
En los dos casos, en mi opinión, han desaparecido los dolores por efecto placebo, es decir por efecto creencia , por candidez e inocencia, por aceptación de una propuesta interpretativa.
En el primero hemos sustituído unas creencias por otras, consciente, activamente, pretendiendo precisamente eso y hemos tenido éxito. El placebo ha funcionado, pero sin engaño (al menos consciente), por efecto pedagógico. Hemos contado al niño “la verdad”.
En el segundo se han modificado las creencias cerebrales utilizando un artefacto quirúrgico de imposible justificación desde la Biología pero que ha resultado eficaz. El placebo también ha funcionado pero sin pretenderlo activamente. Se ha colado. Puede que hayamos abusado de la inocencia infantil y hayamos colado un relato falso.
En el primer caso se trata de un placebo puro, cognitivo, sin ingredientes materiales. En el segundo, estamos ante lo que se denomina placebo impuro, con materialidad, sin engaño intencional conocido.
La cuestión es si realmente hay engaño por parte del aplicador de la terapia. No podemos saberlo.
El efecto placebo, curiosamente, no desaparece al desvelar el engaño. No parece que al cerebro le sirvan siempre los razonamientos sino que se deja llevar por cuestiones de más difícil definición.
– No me importa si es un placebo o lo que sea lo que me han dado. !Dénme precisamente eso!
Se admiten opiniones, a poder ser para todos los gustos…
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