Teorías y práctica

Homo sapiens (ma non troppo) habita entornos teóricos. Respiramos, digerimos, metabolizamos, excretamos teorías. Deshojamos una y otra vez la margarita antes de tomar la decisión. Necesitamos siempre más manuales para tener la seguridad de que vamos a acertar esta vez. Mientras tanto la realidad, el tiempo, sigue su curso, con sus oportunidades al alcance de la mano.
Los períodos reflexivos son necesarios y necesitamos disponer de un prospecto mínimo del mundo pero debemos dar por terminado el período escolar y no prolongarlo hasta el infinito con diversos masters.
Cuando obtuve la Licenciatura de Medicina era consciente de que no estaba preparado para asumir la toma de decisiones diagnósticas ni terapéuticas. Así que decidí intercalar un período de formación adicional como residente en un Hospital para aprender lo necesario. Cuando acabé mi formación en Neurología, al cabo de 5 años de práctica intensa, accedí a mi puesto de trabajo como neurólogo único en mi hospital. En ese momento fuí consciente de que estaba en una situación similar a la de mi Licenciatura: me faltaba preparación para desarrollar con seguridad (para los pacientes) mi trabajo. Sin embargo, en esta ocasión no podía evitar la realidad: estaba sólo frente a la incertidumbre y me las tuve que apañar yo solito.
La incertidumbre me salpicó en épocas en las que me tocó ser paciente, a veces por enfermedad y otras por percepción de síntomas inexplicables, estando inciertamente sano. Comprendo la situación de mis padecientes sanos porque me ha tocado engrosar la lista.
Con los años he ido disolviendo la angustia por la toma de decisiones diagnósticas y terapéuticas propias y ajenas pero sigo deshojando margaritas y buscando teorías para afrontar el día a día.
Los pacientes de esta época son, en cierta manera, médicos… de sí mismos. Han recibido formación teórica pero no tienen práctica y padecen la angustia de la incertidumbre diagnóstica y terapéutica. Necesitan prolongar el peródo teórico antes de afrontar la realidad. Mientras tanto el mundo va a su bola y las oportunidades se esfuman porque no estábamos allí.
Los padecientes sanos, las víctimas del “worry-well” (estar bien y sentirse mtal) sobredosifican a veces los períodos teóricos a costa de asumir la formación práctica, que no es otra que la de asumir la realidad y dejarse de masters previos. Los masters están bien pero como compañeros de viaje de los encontronazos con el entorno y uno mismo.
Puestos a escoger masters mi sugerencia es que se lea algo sobre “disonancia cognitiva”, “terapia de aceptación y compromiso” y “logoterapia”. Basta con pinchar en Google. Con la convicción de estar sano, una decidida voluntad de asumir la incertidumbre de la realidad y formación continuada teórica (incluso como actividad intelectual gratificante) se puede y debe emprender el camino sin más preámbulos sabiendo que no podremos eliminar nunca la incertidumbre ni la necesidad de esforzarnos.
– ¿Qué proyectos tiene en la mente?
– Pues verá: mi hija hace submarinismo y tengo interés en ir a Australia, que no he estado nunca, y me hace ilusión ver unos tiburones que hay por allí. Así que me va a dar un curso de buceo y me iré para Australia dentro de unos meses…
…
Este es un diálogo real de mi consulta con una abuela de 75 años. Primero se apuntó a un curso de buceo (teoría y práctica tutorizada) para lanzarse luego al agua (práctica). Es la mejor forma de no ahogarse en un vaso de agua.
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