Malentendidos (II)

Si se acepta que el dolor (en ausencia de daño) está producido por una valoración errónea, innecesaria, de peligro por parte del cerebro, la solución es sencilla: “dígale a su cerebro que le deje tranquilo, que tiene mucho que hacer…”
La mayoría de los pacientes aseguran que han captado la idea pero puede que muchos se muestren escépticos sobre su utilidad.
- O sea, que tengo que pensar que no me está doliendo y así el dolor se irá…
- En absoluto. Eso, con toda probabilidad, hará que el dolor aumente. Si alguien intenta comunicarse con usted porque tiene que darle una noticia importante, insistirá con las llamadas. El teléfono no parará de sonar, cada vez con más fuerza…
- Si no lo cojo, no hago caso, se cansará de llamar, supongo.
- No creo que pueda usted aislarse del sonido y seguir con lo que estaba haciendo como si tal cosa… El cerebro es incansable con sus obsesiones y temores. Si adopta esa estrategia lo tiene crudo…
- ¿Qué debo hacer entonces?
- Atienda la llamada y trate de averiguar el motivo. Además se trata de una llamada que usted temía porque se ha producido en otras ocasiones y no ha traído mas que sufrimiento…
- Algo así como…Dime cerebro ¿qué sucede?
- No está mal. Dado que es una llamada con contenido preocupante sería más correcto decir: ¿Qué te preocupa? ¿Qué temes que pueda suceder en la cabeza (o los pies o la columna según los casos)…?
- Y ¿qué puede preocuparle al cerebro?
- Que pueda suceder algo terrible…necrosis, destrucción violenta de células y tejidos…
- ¿Por qué va a pensar el cerebro algo así…?
- Es su función. Construir hipótesis sobre sucesos terribles, valorar las posibilidades sin bajar nunca la guardia y avisar cuando existe alguna probabilidad. Se cura en salud… Un vigilante de seguridad debe dedicarse a valorar hipótesis de sucesos terribles. Tiene que estar obsesionado con ello. El problema surge de que es sumamente difícil dosificar las emociones, sobre todo la del miedo. Está muy facilitado por la evolución. Si no fuera así probablemente no existiríamos.
- Bien, ya he cogido el teléfono y me he interesado por los motivos. Trato de tranquilizar al cerebro: no pasa nada, no va a suceder nada terrible en la cabeza… pero el dolor sigue ahí, cada vez con más violencia. Trato de calmarme, según usted sin un calmante (difícil me lo pone…).
- El miedo es contagioso pero sólo si se comparten las convicciones. Si alguien le dice que su casa se va a caer en cualquier momento y que debe hacer algo urgentemente, se lo puede tomar en serio o no prestarle ninguna atención: sí o no (todo o nada). Las medias tintas, la incertidumbre, no sirven. Me temo que el cerebro le mete el miedo en el cuerpo con el dolor. Aunque usted se diga: no está pasando nada, todo esto es un despropósito… si no se corresponde con una convicción profunda de que realmente es así, no sirve de nada.
- Tengo que estar convencido de que mi casa (la cabeza) no se va a caer…
- Exactamente. Las convicciones tienen que estar construidas de antemano. No es buena idea dejarlas para el momento en que su cerebro le transmite su inquietud. A veces los pacientes confunden las convicciones con los rezos. Creen que repitiendo una frase, como una letanía o un mantra: “no pasa nada, no me va a doler, no pasa nada, no me va a doler…” se va a solucionar todo. Al comprobar que no funciona se reafirman en la idea previa de que han perdido el tiempo haciendo caso de estas ridículas propuestas y se lanzan a por el calmante, que lo tienen cerca, por si acaso.
- ¿Cómo se construye una convicción…?
- En este caso tiene que ocuparse primero en derribar la convicción contraria. Derribar y reedificar… El problema es que nadie quiere derribar algo suyo que aprecia… Tenga claras las ideas… interiorice la realidad interna…aprenda un mínimo de Biología neuronal… Inmunícese contra la información basura…
- Lo veo muy difícil así sin calmante… Para eso hay que tener mucha fuerza mental
- Siempre estamos aprendiendo. Si no hay riesgo no avanzamos…
…
Algunos pacientes actúan como si una convicción pudiera construirse simplemente con un enunciado: “voy a procurar tener un viaje tranquilo”:
“el avión no va a caer al mar, conseguiremos aterrizar y saldré vivo de esta… puede que caigamos pero lo más probable es que esté allí un barco y nos recoja justo antes de que se hunda… voy a tranquilizarme… ya sólo faltan 3 horas para llegar… estoy tranquilo… estoy tranquilo… no voy a tomarme el valium… parece que esto se mueve mucho… ¿qué ha sido ese ruido?… la azafata va a la cabina del comandante…”
- ¿Qué tal el viaje?
- Fatal. Le hice caso a un imbécil que me dijo que me convenciera de que no iba a suceder nada, que no me tomara el Valium, que los aviones son seguros, pero no ha funcionado. Ya sabía yo… La próxima vez me tomo 50 mg de Valium y así podré soportarlo algo mejor. Ha sido horrible. La culpa es mía por hacer caso…
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