Conducta de enfermedad

Imagínese que ha cogido una gripe. Lógicamente, se sentirá enfermo. Eso quiere decir que le apetecerá quedarse en la cama, no tendrá ganas de comer ni hablar con parientes y amigos y lo verá todo un poco más negro que antes de caer enfermo. Comprobará, además, que tiene fiebre.
Pensará que los síntomas se deben a que el virus de la gripe le ha generado debilidad física y que el encontrarse mal no es mas que la expresión de esa debilidad.
Es una conclusión aparentemente correcta pero realmente lo que sucede es otra cosa. Todo el cuadro del malestar generado por la infección se puede reproducir administrando una molécula, el lipopolisacárido, que se encuentra en la cápsula de una bacteria, es decir, sin provocar ninguna infección.
Los síntomas de enfermedad que le obligan a comportarse como enfermo se generan por el encendido de un programa cerebral conocido como respuesta de enfermedad. En presencia de una infección, los tejidos afectados (necrosados) liberan, a través de células del Sistema Inmune, moléculas mensajeras (citoquinas) que llegan al cerebro y activan el programa.
Ese mismo programa se puede activar en un ratón sano si aplicamos esos mensajeros (citoquinas) del compañero enfermo a su cerebro. Si a este cerebro sano le llega un mensaje falso de enfermedad activa automáticamente el programa correspondiente. Por muy sano que esté el bicho, se sentirá enfermo y se comportará como tal.
Imagine una sociedad de ratones con médicos ratones que valoran los síntomas y hacen análisis y radiografías. El ratón sano con el programa innecesariamente activado relataría sus síntomas: “estoy cansado, me duele todo, no tengo hambre, me apetece quedarme en casa, tengo la mente espesa…” Todos los resultados de análisis y demás serían normales y el médico ratón concluiría: “está todo normal, no te encuentro nada…”, a lo que el ratón sano con programa de enfermedad activado contestaría: “pues me encuentro fatal, algo tengo que tener…”. “Yo no me invento los síntomas”.
El programa de sentirse enfermo se activa también en las crías de ratón si su madre les abandona y, como ya se habrá dado cuenta, se corresponde en su expresión a lo que uno siente cuando está deprimido o cuando padece fibromialgia.
El cerebro contiene múltiples programas para producir todo el abanico de percepciones de bienestar y malestar.
Si, por ejemplo, enciende el programa hambre usted se conducirá como si no hubiera probado bocado en varios días aunque no hayan pasado mas que dos horas desde que comió el pincho de tortilla de patatas y le sobren unos cuantos kilos.
Cuando el cerebro decide activar programas de enfermedad es para que nos conduzcamos como enfermos aunque no lo estemos.
¿Por qué actúa así? ¿Qué sentido tiene sentirnos enfermos si no lo estamos?
El cerebro es un constructor de hipótesis. Anticipa precipitadamente los acontecimientos. Si el temor a la enfermedad alcanza el nivel de alerta no se necesita que se produzca la enfermedad para que nos encontremos mal. Basta con que se haya activado el programa.
Los síntomas de enfermedad no se producen por la debilidad sino por el programa “conducta de enfermedad”, el programa que nos incita, a través de los síntomas, a comportarnos como enfermos.
El cerebro no es infalible. Sobrevalora el peligro y eso nos puede crear muchos problemas. Uno de ellos es sentirnos enfermos estando sanos.
- He estado en el médico para ver los resultados de los análisis. Me ha dicho que es todo normal y que lo mío es psicológico…
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