Breve resumen de casi todo lo dicho hasta hoy...
Sostienen los neurólogos que la migraña proviene de una anomalía genética, responsable de la propiedad hiperexcitable de un supuesto generador de migrañas, localizado en el tronco del encéfalo. Esa creencia es responsable del nada edificante índice de migrañas en sus cerebros.
Este blogger sostiene la novedosa sugerencia de que el generador de migrañas es un cerebro enculturizado en el santo temor a la muerte violenta (necrosis). El cerebro migrañoso es genéticamente normal y los hábitos de vida del individuo migrañoso son razonablemente aceptables.
El individuo es la víctima del temor fóbico, irracional, del cerebro a la necrosis.
Los desencadenantes son agentes y estados a los que el cerebro enculturizado atribuye un poder destructivo que no tienen. El chocolate y el viento sur no infectan las meninges.
El miedo fóbico cerebral a la necrosis exige al individuo una conducta defensiva acorde: supresión de cualquier proyecto, reclusión en el refugio, eliminación de lo que se haya comido… El dolor, la intolerancia sensorial y las náuseas se encargan de que se cumpla esa exigencia perentoria del cerebro.
Una crisis de migraña es una falsa alarma, una alerta del sistema nociceptivo (detector de daño necrótico).
El cerebro imagina, emula la realidad. No deja de hacer predicciones. Es una red de expectativas y creencias.
La inflamación es una respuesta defensiva, necesaria cuando se ha producido daño necrótico y debe ser respetada. Nadie llama a la policía para librarse de unos señores que están inundando la casa que se está quemando. La inflamación es el cuerpo de bomberos y el fuego es el agente que destruye violentamente la casa, el que la necrosa (test de la inflamación). El organismo se encarga de dosificar debidamente el ímpetu inflamatorio con recursos antiinflamatorios propios.
Sólo tiene sentido que llamemos a la policía cuando los bomberos inundan la casa cada vez que encendemos fuego para cocinar la sopa o para entrar en calor al lado de la chimenea.
El Sistema Inmune y el Sistema Nervioso forman el Sistema de Defensa del organismo. Aprenden a detectar peligro y actúan cuando creen que éste se ha producido o pueda hacerlo. A veces se equivocan. El Sistema Inmune puede atribuir a unas moléculas que el gato suelta en la casa la pertenencia a un peligroso agente infeccioso y activar la inflamación en narices, conjuntivas y bronquios y el cerebro puede ver peligro en cualquier acción trivial del individuo y activar la alarma migrañosa.
La migraña es el equivalente cerebral de la alergia inmune. Los dos sucesos responden a un error de atribución de peligro. Son procesos fóbicos de organismo.
Es prudente hacer caso al Sistema Inmune aunque esté equivocado y si un medicamento ha provocado la reacción fóbica alérgica es obligado compartir la fobia y evitar una nueva exposición. No sirve de nada una convicción del individuo de que el medicamento (alergeno) es beneficioso e inofensivo. Debe hacerse caso al alergólogo.
No hay que compartir el miedo fóbico cerebral de la migraña. Debe racionalizarse, proseguirse con la actividad programada y hacer ver al cerebro que su temor es absurdo. No deben seguirse las recomendaciones de los neurólogos. Consolidan y desarrollan el error y el horror de la migraña.
Este blogger lleva ya varios años peinando canas y tratando de convencer a pacientes con migraña de todo lo que ha expuesto y, en una proporción considerable de casos, se produce la disolución de las crisis y la conducta adictiva del consumo de fármacos.
Es condición necesaria pero no siempre suficiente que el paciente entienda, crea y trate de aplicar, no sin arrojo, todo lo que aquí se predica.
A partir de hoy este blog dejará de referirse exclusivamente a la migraña y se dedicará a reflexionar sobre diversos y variopintos aspectos de la actividad cerebral, referida a las tareas de defensa del organismo. Aparecerán cuestiones como fibromialgia, dolor lumbar,“de cervicales”, mareos,vértigos, hormigueos, cansancio, síncopes, olvidos, temblores, etc, es decir, todo lo que comforma el universo de los “Síntomas sin Explicación Médica”… y todo lo que se me vaya ocurriendo, tratando de abrir el universo del conocimiento desde distintos ángulos, siempre con fundamento biológico.
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