Migraña y procesamiento de la información
Estamos en la era de los ordenadores, artilugios que procesan información. Es inevitable sugerir que “el cerebro es como un ordenador” . Hay muchas diferencias entre un ordenador y el cerebro pero la comparación sirve para atribuir a ambos la capacidad de adquirir información, procesarla y aplicarla.
Tanto en la migraña como en otros padecimientos afines (fibromialgia, colon irritable, dolor crónico…) se sugiere con fecuencia que los problemas surgen de un mal procesamiento de la información.
Esta sugerencia da por sentado que es la estructura que procesa (el cerebro, el ordenador) la que ha fallado a consecuencia de alguna perturbación o deficiencia intrínseca. El usuario se limita a padecer las consecuencias.
Desde la perspectiva de la teoría oficial sobre migraña, la metáfora del cerebro “como un ordenador” encaja perfectamente ya que es compatible con la idea de que se trata de una enfermedad genética: el ordenador (cerebro) ha salido de fábrica con algún defecto que le hace sensible a los desencadenantes.
El chocolate, alcohol, estrés, el viento Sur y demás, golpean en el teclado de los sentidos o memorias y surge la tormenta migrañosa. Se han activado los programas de alerta en la cabeza.
Tengo la tendencia a culpar al ordenador cuando hace cosas que no entiendo y que a veces me sacan de quicio. Mi mujer insiste: “no es el ordenador, eres tú, que le das a algo que no debes”. Pacientemente le da a unas teclas y todo vuelve a su sitio. Algo en mi interior se resiste a aceptar que la responsabilidad es mía y me sugiere que es la máquina, que “es tonta” o “hace cosas raras”.
La culpa de la migraña no es del cerebro, que hace cosas raras porque está estropeado o ha salido de mala calidad (como el cerebro de otros familiares que también hacen lo mismo). El cerebro y el ordenador se limitan a aplicar los programas tal como están construídos y, si le damos a unas determinadas teclas, no podremos evitar que siga haciendo lo mismo.
Los contenidos del ordenador, los programas, se van configurando a medida que vamos tecleando. Los contenidos del cerebro se van construyendo a lo largo del aprendizaje. Como hemos dicho ya en otras entradas, este aprendizaje se alimenta de la experiencia propia, la ajena y la instrucción experta. Según se configure la red de creencias y expectativas así serán las respuestas o salidas cuando le demos a las teclas.
La migraña, efectivamente, es la consecuencia de un problema de procesamiento de la información pero no es el procesador el que falla sino la información:
No existe un procesamiento anormal de buena información sino algo muy distinto: un excelente procesamiento de la información que hay a mano, que, en mi opinión, es mala. El cerebro se limita a procesar lo que le llega.
El cerebro no es sólo “como un ordenador” sino que está además conectado a una red, tipo Internet, en la que circula de todo… incluidos virus culturales, información que culpa al cerebro de los desaguisados que ella misma produce.
Un ordenador con virus necesita antivirus para funcionar con normalidad.
Un cerebro con migraña necesita también antivirus (otra información) para que el inocente y cándido usuario recupere el sosiego de su cabeza.
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